jueves, 7 de noviembre de 2013

Publicidad de identidad y Globalización




Este es un ejemplo de cómo las redes sociales han pasado a formar algo fundamental en nuestra vida y en todo el mundo

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Islas Australes- Gabriela Mistral


Cuándo de Chile - Pablo Neruda

OH Chile, largo pétalo 
de mar y vino y nieve, 
ay cuándo
ay cuándo y cuándo 
ay cuándo
me encontraré contigo, 
enrollarás tu cinta 
de espuma blanca y negra en mi cintura, 
desencadenaré mi poesía 
sobre tu territorio.

Hay hombres 
mitad pez, mitad viento, 
hay otros hombres hechos de agua. 
Yo estoy hecho de tierra. 
Voy por el mundo 
cada vez más alegre:
cada ciudad me da una nueva vida. 
El mundo está naciendo.
Pero si llueve en Lota 
sobre mí cae la lluvia, 
si en Lonquimay la nieve 
resbala de las hojas 
llega la nieve donde estoy.
Crece en mí el trigo oscuro de Cautín. 
Yo tengo una araucaria en Villarrica, 
tengo arena en el Norte Grande, 
tengo una rosa rubia en la provincia, 
y el viento que derriba
la última ola de Valparaiso 
me golpea en el pecho 
con un ruido quebrado 
como si allí tuviera 
mi corazón una ventana rota.

El mes de octubre ha llegado hace 
tan poco tiempo del pasado octubre
que cuando éste llegó fue como si 
me estuviera mirando el tiempo inmóvil.
Aquí es otoño. Cruzo 
la estepa siberiana. 
Día tras día todo es amarillo, 
el árbol y la usina, 
la tierra y lo que en ella el hombre nuevo crea:
hay oro y llama roja, 
mañana inmensidad, nieve, pureza.

En mi país la primavera 
viene de norte a sur con su fragancia. 
Es como una muchacha
que por las piedras negras de Coquimbo, 
por la orilla solemne de la espuma
vuela con pies desnudos 
hasta los archipiélagos heridos. 
No sólo territorio, primavera, 
llenándome, me ofreces. 
No soy un hombre solo. 
Nací en el sur. De la frontera 
traje las soledades y el galope 
del último caudillo.
Pero el Partido me bajó del caballo 
y me hice hombre, y anduve 
los arenales y las cordilleras 
amando y descubriendo.

Pueblo mío, verdad que en primavera 
suena mi nombre en tus oídos
y tú me reconoces 
como si fuera un río 
que pasa por tu puerta?

Soy un río. Si escuchas 
pausadamente bajo los salares 
de Antofagasta, o bien 
al sur, de Osorno
o hacia la cordillera, en Melipilla, 
o en Temuco, en la noche 
de astros mojados y laurel sonoro, 
pones sobre la tierra tus oídos, 
escucharás que corro 
sumergido, cantando.

Octubre, oh primavera, 
devuélveme a mi pueblo. 
Qué haré sin ver mil hombres, 
mil muchachas,
qué haré sin conducir sobre mis hombros 
una parte de la esperanza?
Qué haré sin caminar con la bandera 
que de mano en mano en la fila 
de nuestra larga lucha
llegó a las manos mías?
Ay Patria, Patria, 
ay Patria, cuándo 
ay cuándo y cuándo 
cuándo
me encontraré contigo?

Lejos de ti
mitad de tierra tuya y hombre tuyo 
he continuado siendo, 
y otra vez hoy la primavera pasa. 
Pero yo con tus flores me he llenado, 
con tu victoria voy sobre la frente 
y en ti siguen viviendo mis raíces.

Ay cuándo 
encontraré tu primavera dura, 
y entre todos tus hijos 
andaré por tus campos y tus calles 
con mis zapatos viejos. 
Ay cuándo
iré con Elías Lafferte 
por toda la pampa dorada.
Ay cuándo a ti te apretaré la boca, 
chilena que me esperas, 
con mis labios errantes? 
Ay cuándo
podré entrar en la sala del Partido 
a sentarme con Pedro Fogonero, 
con el que no conozco y sin embargo 
es más hermano mío que mi hermano. 
Ay cuándo
me sacará del sueño un trueno verde 
de tu manto marino.
Ay cuándo, Patria, en las elecciones 
iré de casa en casa recogiendo 
la libertad temerosa
para que grite en medio de la calle. 
Ay cuándo, Patria, 
te casarás conmigo 
con ojos verdemar y vestido de nieve
y tendremos millones de hijos nuevos 
que entregarán la tierra a los hambrientos.

Ay Patria, sin harapos, 
ay primavera mía, 
ay cuándo
ay cuándo y cuándo 
despertaré en tus brazos 
empapado de mar y de rocío. 
Ay cuando yo esté cerca 
de ti, te tomaré de la cintura, 
nadie podrá tocarte, 
yo podré defenderte 
cantando, 
cuando
vaya contigo, cuando 
vayas conmigo, cuándo 
ay cuándo.

Identidad chilena

Autor: José Luis Reyes Fuentes Decano Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Central | Fecha: 25-09-2013

Por estos días, caracterizados por las típicas referencias a la identidad nacional, vale la pena preguntarse si sigue siendo válida la idea de una identidad chilena donde los principales íconos son la china y el huaso. Pareciera ser que no. La sociedad chilena ya no es rural y tras la serie de cambios sociales y demográficos registrados en las últimas décadas aún no ha sido posible construir una iconografía identificatoria y folklórica propia de la ciudad. Adicionalmente, lo que existe está muy ligado al campo del Chile central, dejando fuera los extremos del país y nuestros connacionales del pacífico. Tenemos, sin duda, una identidad que largamente excede a la simbología existente. Por otra parte, también hay que considerar la participación de los nuevos migrantes, los que ya no vienen a ser “unos chilenos más”, sino que en el fondo de su corazón esperan devolverse prósperos a sus países de origen. O sea, la gran mayoría continúa sin querer mestizarse. Sin embargo, lo más probable es que la fuerza de los hechos y los hijos que tengan en nuestra patria les haga ser, de algún modo, chilenos. En definitiva, queda cada vez más patente que hay una identidad chilena por construir, una iconografía por hacer y una forma de vivir la chilenidad en las ciudades festivamente, sin que para ello sea necesario recrear campos en medio del cemento y disfrazar las plazas y parques de parvas de paja, tranqueras o picaderos artificiales. Si lográramos eso, quizá, las Fiestas Patrias dejarían de ser una fuga despavorida desde las ciudades, como sucede hoy, y podríamos resignificar estas fechas, viviendo plenamente lo que implica la identidad chilena propiamente tal.